Milagro de la Salvación
Lc 17:12-19 BTX2 Y entrando en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos, (13) y gritando, decían: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! (14) Cuando los vio les dijo: ¡Id, mostraos a los sacerdotes! Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. (15) Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, regresó glorificando a Dios a gran voz, (16) y cayó sobre su rostro a sus pies, dándole gracias (y era samaritano). (17) Respondiendo entonces Jesús, dijo: ¿No fueron diez los limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? (18) ¿No se halló que regresara para dar gloria a Dios, sino este extranjero? (19) Y le dijo: ¡Levántate y vete, tu fe te ha salvado!
Este maravilloso texto de uno de los milagros de Jesús nos muestra así de primera vista, un misterio muy curioso de la forma en la que actúa el Señor. Estos diez leprosos pidieron misericordia, ser sanados de una enfermedad carnal, Dios probó su obediencia, haciéndolos ir donde los sacerdotes (Hoy pastores, ministros, apóstoles), cumplir esta orden, seguramente no fue fácil para ellos, debido a que seguramente habían hecho esto muchas veces, con desesperanza, era parte de la Ley de Israel el ir a controlar la lepra a los sacerdotes, de fracasar en la sanación, eran echados del campamento o la ciudad (Levítico 13-14), les mandó a cumplir la Ley, dos cosas, seguramente no la habían cumplido y por obediencia fueron sanos, o puede también que si la hayan cumplido antes, pero la obediencia a su Maestro, sin cuestionar sus decisiones, eso les trajo sanidad. Pero vemos más tarde, que sólo uno regresó y Glorificó a Dios, la diferencia de este extranjero, que no era más que un gentil de descendencia hebrea, así es, eso eran los samaritanos, (de Samaria) es que sólo este, fue salvo. Esto nos dice entonces, bajo la propia boca del Señor, que más vale uno salvo del alma y del espíritu, que diez sanos del cuerpo y sin Salvación.
Este simple texto entonces, nos responde a la pregunta que se hacen muchos del porque hay enfermos en la iglesia que debería ser de sólo sanos, primero, por falta de fe (Mateo 13:58), segundo, precisamente porque si ese enfermo, cojo, ciego, en silla de ruedas, está sano del espíritu, ni esa enfermedad lo hará decaer, junto con su enfermedad del cuerpo, será testimonio Vivido de firmeza (Jeremías 17:7-8), como la comparación de el árbol cuyas raíces junto a corrientes resisten la plaga, aquellos que entienden quien es El, son a la manera de este leproso que volvió a agradecer a su Salvador Revelado, pero también, a la manera de apóstoles, que deben padecer a causa de la fe (Hechos 3:18-19, 5:40-41, Filipenses 4:12-14), pero, ¿Qué le hacían las dificultades a ellos? Ciertamente nada, hasta Glorificaban a Dios tras ser golpeados y encarcelados (Hechos 16:23-25). Hay también una Esperanza, que de todas formas, quienes perseveran, aparte de conservar la Salvación (Mateo 24:12-13), también se les premia con la sanidad del cuerpo, cuando queda demostrado antes Dios y los hombres que ni ante la muerte son derrotados, a la manera de Jesús que Resucitó, ésto pasó también con Job (Job 42:4-5), fue necesario en el que padeciera todas esas cosas en el cuerpo, para que su espíritu viviera, así no fuera como un cuerpo que piensa sólo con el alma, aceptando a la muerte, con depresión, como el final definitivo, como le hace el mundo (Job 17:13-14), sino que pensara con un espíritu vivo, conectado con el Altísimo, se reuniera así, con todos cuyo espíritu alcanzó Salvación, haciendo así, al árbol imposible de derrumbar, así vemos que este Job se transformó en Job 42:10, en un Job Firmemente erguido, el cuál oró por sus amigos, antes que pensar en su propia aflicción, otra lección de un árbol fortalecido, de follaje frondoso, por cierto, esto entonces, le trajo sanidad completa, más prosperidad de la que tenía, una familia mejor y más bella (Job 42:12-17), pero lo más importante de todo, como al leproso que regresó, la Salvación Eterna ¡Gloria a Dios!
Espero este texto haya sido de edificación para tu Vida y espíritu, valiosas son las almas delante del Señor, si eres un lector, casual o frecuente, mas no le has aceptado como tu Salvador, te recomiendo que lo hagas, te recomiendo que experimentes la Salvación del mismo que te creó (Juan 1:1-5), es sólo decir, “te acepto Señor como mi Salvador, reconozco en ti la libertad que me diste, a causa de tu muerte y resurrección, reconozco que como con los leprosos, has actuado en mí con misericordia, que por mis pecados no merecía, restaurando así mis carnes, yo solo ahora quiero ser feliz junto a ti, no me importa lo que tenga que pasar, pues reconozco tu Eternidad y Majestuosidad, Gracias Señor”.
Eso es todo, si hizo usted esta oración por primera vez, queda invitado entonces a cualquier congregación protestante (evangélica) de su comunidad, el siguiente paso es la comunión con hermanos que lo ayuden a fortalecerse en la fe (1 Tesalonicenses 5:11-23, 1 Corintios 15:58), no es porque seamos nosotros solamente la religión escogida, esto no se trata de religión, se trata de una relación, que aquellos que son parte del Cuerpo de Cristo, tienen con su Amado, esta relación incluye leer de su Palabra, escudriñarla y practicarla, le aseguro, nosotros hacemos eso.
Si usted pertenece al país Chile, le invitamos a que si vive entre estas localidades, pueda asistir a estas congregaciones, son de nuestra suma confianza, y quienes escribimos, pertenecemos a ella. Dios lo bendiga.
Nos puede encontrar aquí, residimos en Cauquenes, Talca, Curanipe, Los Andes, Chillan y Concepción
Dios le bendiga.
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