El eunuco

Hechos 8:35-36 BTX4  Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció la Buena Noticia de JESÚS.  (36)  Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua; y el eunuco dice: ¡Mira, agua! ¿Qué me impide ser bautizado?

¿Por qué el eunuco hizo esta pregunta? El eunuco de estos versos no era cualquier persona, era alguien que deseaba agradar a Dios y tenía sed de Salvación, de no ser así no habría sido el propio Dios el que envió a Felipe a buscarlo (Hch 8:26-27). Felipe lo encontró leyendo el libro de Isaías (Hch 8:28), lo que significa que seguramente se la pasaba en sus viajes leyendo todo el Viejo pacto más sin entenderlo (Hch 8:34), con amplios deseos de que lo que allí saliera pudiera ser para él también, porque ha de haber tenido conocimiento de la Ley que se lo impedía (Deu 23:1) Es entonces que cuando Felipe le explicó la Buena Noticia de Jesús (Hch 8:35) fue que el eunuco comprendió que ahora era libre, sin importar su condición de eunuco porque Jesús murió y resucitó por él para poder justificarlo (Hch 13:38-39, Ro 5:18) , y esta es la causa por la cuál dice ¿Qué me impide ser bautizado? En eso entonces entran las preguntas ¿Qué me impide ahora ser parte de la congregación de YHWH?

Hechos 8:39 BTX4  Y cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el eunuco no lo vio más, pero proseguía su camino regocijándose.


Y ésto es lo que causa la Salvación de Jesucristo, regocijo, una nueva razón de vivir y existir sin importar las circunstancias o dificultades de este mundo, sólo importa su amor que nos abrió las puertas.

Una cosa a aclarar, si en medio de la lectura te pareció erradamente que un mismo Dios pudiera ser tan piadoso y compasivo en una ocasión (Buenas noticias del Nuevo Pacto) y tan cruel en otra (Leyes del Antiguo Pacto) te invito a entender las causas de la Ley aquí y como es que todos pudieron y pueden ser salvos aquí y aquí, ¡No te quedes con la duda, Dios es bueno!

Este es un sencillo mensaje, pero esconde un misterio muy profundo, que si comprendes la Verdad de la Salvación (Juan 3:17 > Hch 4:12 > Ro 10:9), comprenderás que sin importar si enfermas (Juan 16:33, Flp 4:6-7), o aún si tienes un horrible defecto del que no tienes la culpa, Él te recibe y restaura (Mt 9:12-13 (Os 6:6)), y si en Él te enfocas, poniendo tu refugio en Él, es suficiente (Sal 91:1-2, 121:1-2), porque con esta Buena Noticia, ¿Qué te impide ser salvo, ser bautizado y crecer en Cristo? Una vez lo aceptas, el resto va por tu cuenta (1 Ti 6:12), Dios te bendiga.

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